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Los derechos de los niños y el cambio climático

Por Paula Gallo y Barbara Strang
Traducido por Nancy Lago

Los niños tienen derecho a sobrevivir. Tienen derecho a una fuente segura de agua, comida nutritiva y un ambiente limpio y seguro en el cual vivir. Muy pocos cuestionarían estas declaraciones pero, para más seguridad, las mismas son reconocidas por la Convención de los Derechos de los Niños de las Naciones Unidas, el tratado internacional más ampliamente ratificado.
Sin embargo, cada vez más, los efectos del cambio climático están desafiando el cumplimiento de estos derechos y exacerbando las vulnerabilidades existentes de los niños – particularmente los niños en países en desarrollo que tienen menos “amortiguadores” que los protegen. Mientras los niños deberían estar encaminados hacia un mayor cumplimiento de sus derechos, muchos son obligados a andar por otros caminos. Un gran número de ellos está, literalmente, alejándose de hogares y escuelas inundados, pueblos anegados e infectados de mosquitos portadores de malaria, granos que se han consumido por las sequías o campos enterrados debajo de desiertos. Otros no tienen los medios para irse y sufren las consecuencias directas de sus ambientes insalubres e improductivos. No hay dudas de que los más afectados por el cambio climático son los niños de los países en desarrollo, quienes tienen recursos limitados para una rápida y segura adaptación a sus efectos. En el otro extremo del espectro, aquellos que tienen los mayores impactos en el cambio climático son quienes viven en los países industrializados. Nosotros consumimos recursos naturales y productos manufacturados en una proporción alarmante a los fines de mantener nuestro actual estándar de vida.

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