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Los desafíos educativos: Un marco para la enseñanza del cambio climático

Por Milton McClaren y William Hammond
Traducido por Lola Varas

Toda la sociedad moderna depende de un acto de magia tecnológica. Cada día importamos del pasado remoto energía solar almacenada en la forma de combustibles fósiles. Esta energía concentrada nos permite sustentar a la población actual de seres humanos y llevar a cabo las actividades industriales de las que la mayoría de nosotros dependemos. Cada vuelo de un moderno jet es el resultado de quemar, en pocas horas, energía solar que tardó miles o incluso cientos de miles de años en acumularse mediante un proceso natural.

Pero como dice el viejo dicho, no existe comida gratis. Existe evidencia creciente que los subproductos gaseosos de nuestra tecnología activada por combustibles fósiles y nuestro estilo de vida incrementan el efecto invernadero natural creado por la atmósfera y cambia el clima de nuestro planeta.

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